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¿Te cuesta cobrar por tu trabajo? Las ventajas de no cobrar y las 3 opciones posibles

 

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cobrar¿Te cuesta cobrar por tu trabajo? ¿Te pones nerviosa cuando llega el momento de decir precios y acabas regalándolo o casi?

 

El tema precios, dinero y cobrar despierta muchas emociones y no precisamente buenas para mucha gente (puede que incluso sientas algo al ver la foto de la derecha), y es uno de los obstáculos más frecuentes entre emprendedores, sobre todo al principio (y a veces hasta cuando ya tienes años de experiencia). Es normal, es algo a lo que a lo mejor no estás acostumbrada, que te causa inseguridad o que saca todo tipo de creencias mentales que estaban por ahí escondidas. Sin embargo es imprescindible que controles o cambies esas creencias limitantes y le pierdas el miedo o no podrás vivir de tu negocio.

 

Entiendo perfectamente tu situación, las 1º veces que ofrecí mis sesiones en vez de decir la inversión con calma y seguridad prácticamente ladraba. Es algo que a los que no provenimos del mundo de las ventas o el marketing nos cuesta muchísimo, es normal y tiene solución. Yo soy la prueba, antes sudaba para decir mi precio y ahora lo digo como quien dice que está lloviendo.

 

Es una cuestión de mentalidad y aunque cuesta mucho o lo superas o no sobrevives, es así de simple (que no fácil). Si quieres un negocio y quieres vivir (y bien) de él, tienes que vender lo que ofreces. Punto. El problema es lo que asocias con vender: manipular, engañar, ser una pesada, y lo que se esconde debajo: no gustar, que te critiquen, que se rían de ti, etc. A lo que hay que añadir el asociar el precio de lo que vendes con tu valor personal, ERROR. No hay precio que pueda pagar lo que tu vales y eso lo tienes que tener claro desde ya (pincha aquí para tuitear esto). Aparte de todo esto es bueno que tengas claro que:

 

  • Vender es ayudar. Como lo oyes, no es presionar, ni agobiar, ni engañar. Es ayudar porque le ofreces a alguien lo que está buscando, ni más ni menos. Si yo tengo un dolor de espalda tremendo y un fisioterapeuta me ofrece sus servicios, ¿qué esta haciendo? ¡Ayudándome! Ofreciéndome algo que necesito y quiero y es independiente de que decida contratarle o no, eso ya depende de mi, pero él me está ayudando. Si tu no tienes clientes en tu negocio y yo te ofrezco trabajar conmigo y compartir estrategias para conseguirlo, ¿qué estoy haciendo? ¡Ayudándote! Y de ti dependerá aceptar la ayuda o no. Pues exactamente lo mismo pasa en tu caso. Si tienes algo que la gente quiere, que es útil, que soluciona un problema, que es precioso, al ofrecerlo estás simplemente ayudando. Esto lo tienes claro cuando te encanta lo que haces y ves el valor que tiene, entonces es cuando lo enseñas con seguridad y entusiasmo.

 

  • Ayudar no tiene que ser gratis. Un creencia muy frecuente, yo de hecho he tenido algún lector escribiéndome indignado porque cobro por mis servicios y diciéndome que ayudar de verdad es gratis. Claro, claro, por eso vas al peluquero gratis y al dentista gratis y a tu abogado gratis. Que no te engañen y no te engañes a ti misma, puedes ayudar gratis si quieres pero no tienes por qué hacerlo o no tienes por qué hacerlo solo gratis (y menos si tienes un negocio). Yo ayudo gratis con mis artículos pero si quieres trabajar conmigo en privado y que me dedique a ti al 100% tienes que pagar. Si tengo que elegir entre ayudar gratis y que mi hijo coma, lo tengo clarísimo. ¿Y tú?

 

  • Lo que tu haces tiene mucho valor. Es muy fácil subestimar lo que ofreces y pensamos que nadie va a pagar por eso, pero no es así, lo que haces tiene mucho valor y tienes que ser consciente de eso. Porque como dije antes, cuando de verdad crees que lo que ofreces ayuda, cuando te encanta lo que haces, no sientes que estás vendiendo, transmites el entusiasmo. A veces es difícil ser consciente del valor de lo que ofreces y necesitas ayuda externa para verlo, como los testimonios y cartas de tus clientes o lectores. Si todavía no tienes testimonios o cartas de apoyo, algo que puedes hacer es escribir cómo ayuda lo que ofreces a tus clientes en estas áreas: espiritualmente, salud, familia, dinero y futuro. Haz una lista y tenla presente para que dejes de subestimar lo que vendes.

 

¿Te paras a pensar si vas a pagar al fontanero, a tu dentista, a tu peluquera o el frigorífico que compraste ayer, a que no? Ellos te ofrecen un servicio y tu lo pagas y punto, es un intercambio de valor. Y es exactamente lo mismo que en tu caso. Solo depende de ti.

 

Está claro que no atreverte a cobrar tiene unas desventajas clarísimas que no hace falta casi ni que mencione: no tienes dinero, te agobias, no te centras en lo que debes, das mala imagen profesional, etc. Pero el problema es que también tiene ventajas, sí, has oído bien, ventajas y por eso sigues haciéndolo. Algunas ventajas son:

 

  • No salir de tu zona de confort, porque mira que cuesta pedir dinero y ni te cuento cuando tus precios son altos…
  • Gustarle a la gente, “mira qué maja y que buena esta chica que no me cobra nada…”
  • Evitar críticas, “pero como vas a cobrar por eso, pues fulanita lo hace más barato, pero si somos amigas…”.

 

Son ventajas potentes, te toca a ti sopesar pros y contras y decidir, porque todo es cuestión de decidir, ¿quieres vivir de tu negocio o quieres que siga siendo una afición (y cara, además)?

 

Sé de buena tinta que da mucho miedo y al principio estarás temblando y, desde luego, te encontrarás con críticas, ¿y qué? Eso es que estás haciendo algo bien, por lo menos podrás vivir de tu negocio, valorar lo que haces y, sobre todo, ayudar a personas que de verdad valoran lo que ofreces y lo importante que es invertir en uno mismo a través de otros.

 

¿Te queda alguna otra opción? En realidad sí, contratar a alguien que venda por ti. Esas son las tres opciones que tienes: aprender a hacerlo tu, contratar a alguien que lo haga por ti u olvidarte de tener un negocio.

 

Así que ponte manos a la obra, déjate de excusas, comprométete contigo misma y con tu negocio y al siguiente que te pida eso que haces tan bien le cobras (y luego me escribes y me lo dices : )

 

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Comments

  1. Isabel Lerin says:

    Si Aida, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices y tus estrategias me parecen muy útiles.
    Me has hecho pensar en un libro que acabo de leer cuyo autor es Sergio Fernandez titulado “Vivir sin jefe”.
    En la pag. 83 habla precisamente del tema de tu articulo y nos propone aprender a dar los precios como lo haría James Bond, que con su aplomo jamas le temblaría la voz.

  2. muchisimas gracias Aida este boletin es justo lo que necesito!

  3. cristina says:

    Aida, tienes mucha razón. He pasado por esta situación miles de veces, pero si no vendo, no como.
    El problema que se me presenta es cómo fijar el precio. Nunca sé si es mucho o poco. Si el cliente es amigo/a les pido un precio menor, pero así corro el riesgo de que otro se entere y haya problemas entre ellos o conmigo.
    Qué nos puedes aconsejar al respecto?

  4. Hola Cristina, buenísima idea para otro artículo : ) Solo te puede decir una cosa que les digo siempre a mis clientes, tienes que diferenciar tu yo social de tu yo profesional. En tu negocio tienes que tener muy claros los límites y que se enfade quien quiera, eres un negocio. Si tienes eso claro te resultará más fácil atenerte a la “política de tu empresa” : )

  5. Hola Aida, muy muy bueno el post!
    y qué cierto todo lo que dices!!

    Es difícil pero hay que tener cuidado con no cobrar, o con cobrar poco para agradar al cliente o ganar el contrato. Una de mis clientas presentó una propuesta muy barata en una empresa, llegó al final y no la eligieron porque “querían investigar un poco más porque la propuesta les parecía demasiado económica”.

    Si parece de locos, ¿no?

    Tus consejos son geniales, y los tengo muy en cuenta ;)
    Gracias!
    Gabriela Turiano

  6. Muchas gracias, Gabriela : ) Exacto, cobrar demasiado poco nos perjudica más de lo que pensamos!

  7. Estupendo artículo Aida:

    Coincido con las afirmaciones, el no cobrar o cobrar menos de lo que se debe, perjudica nuestro
    negocio y devalua nuestra profesión, poniendo en entredicho nuestra valía o trabajo, pero en muchas ocasiones, se suele hacer para meter la cabeza en algún sitio y posteriormente ponerse a la altura de la realidad, pero creo que hay otra forma de alagar al cliente, diciendo que por ser la primera compra o servicio, le hacemos un descuento, aunque también es cierto que posteriormente, hay que cuidar y fidelizar a los clientes ya consolidados y no volcarse en los iniciales o nuevos, como suelen hacer las grandes compañías.

    Felicitaciones Aida por tus artículos y Web.

    Un Saludo

  8. Exacto Fermín, fidelizar a los clientes ya consolidados es clave : )

  9. nanci barbona says:

    SI ,TAL CUAL, A VECES SIENTO QUE SI COBRO POCO POR MIS COSTURAS LA GENTE ME TRAERA MAS TRABAJO,PERO ME LO TRAERA POR COBRAR POCO?,PREFIERO SABER QUE ME TRAEN TRABAJO PORQUE SOY PROLIJA Y CUMPLIDORA NO? ,ASI QUE A COBRAR LO QUE CORRESPONDE SE HA DICHO.SI NO QUE?POR SER BARATO SE PONEN CUALQUIER HILACHA.jjjj.BESOS.

  10. Este es un aspecto que me inquieta mucho. No tanto el hecho de cobrar, porque es obvio que debo hacerlo. El problema para mi es saber cuánto cobrar, cómo calcular una tarifa justa para mis servicios. Si te animas, sería muy bueno un artículo tuyo para aclarar ideas. Gracias por tus consejos gratuitos que sí ayudan, y mucho!

  11. La cuestión es que hay un público para todo. Así que ti decides a quién quieres dirigirte…

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